¿Qué dicen las y los entrevistados sobre la necesidad de titularidad?

Desde las entrevistas hechas por Helen Safa en la década del 60, publicadas en su libro Familias del Arrabal: un estudio sobre desarrollo y desigualdad (1980)podemos ver las respuestas que daban las personas cuando se les preguntaba sobre la importancia de ser dueños de sus casas. Así reporta Safa una de las respuestas que recibió:

 “Bueno, yo diría que no es solo una cuestión de pagar dinero, sino que uno puede considerar que la propiedad tiene un valor, que uno puede sacarle dinero en caso de necesidad porque es tu propiedad. Porque a nadie le gusta tener nada de otro.”[1]

Las respuestas de entonces coinciden con las que obtuvimos ahora: “Una casa propia es la única seguridad a que pueden aspirar”.[2]  Tanto es así que, según Safa, cuando los habitantes de los llamados arrabales pasaban estadías en Nueva York alquilan la casa y no la vendían. La casa se convertía en la garantía de poder regresar.[3]

Como veremos, estas respuestas se repiten a lo largo del siglo XX y en lo que va de siglo XXI y aunque como veremos en otra sección y en las conclusiones, tanto las respuestas como lo que la experiencia de otros momentos dicta, el asunto está lleno de contradicciones y paradojas. Veamos algunas de las respuestas que nos ofrecieron los y las participantes en esta investigación realizada en la segunda mitad del año 2018.

Pablo García y María Burgos viven en una parcela, que perteneció a los padres de Pablo, en el Centro de la isla. Su problema principal para obtener título de propiedad es que actualmente los dueños son él y sus hermanos que suman 33. Esta historia la detallaremos en la sección de “estudios de caso” pero sobre el tema de la titularidad y el proceso para la formalización de su título nos dijo Pablo:

“Hay que tener mucho dinero para poder resolverlo. El que siempre esta pinchao es el pobre, el rico no, el rico tiene dinero para eso…Es importante, por muchas cosas, hay una casa, así como la mía, y no le quieren poner luz porque no tiene titularidad.”

 

Pablo García, residente en una parcela en el Este central de Puerto Rico

Estas son algunas de las expresiones sobre el tema de la titularidad y el proceso de regularización en tres comunidades distintas en el noreste de Puerto Rico:

“Tener un título me hace dueño, nadie puede decir “esto no es tuyo”, ahora estamos en el limbo, tenemos que irnos si alguien dice que es suyo… es importante para préstamos, aseguradoras, eventos, la evidencia da seguridad a cada familia”

 

-Luz Santiago líder comunitaria residente en una comunidad del noreste de Puerto Rico.

 

“es súper importante porque es un papel que documenta, es mío sí, pero ahora todo es con papel y uno tiene miedo porque aunque lleve muchos años aquí uno tiene miedo de que venga el gobierno o quien sea y porque no tengo documento me saquen… es un sacrificio que hemos hecho, un dinero invertido, y no es para nada malo, es una necesidad que uno tiene, si fuera para otras cosas…pero es una necesidad para vivienda y la vivienda todo el mundo la necesita…”

 

-Laura Vélez, residente de comunidad al noreste de Puerto Rico

 

“Es importante porque es una esperanza para seguir haciendo lo que estás haciendo, tienes más motivación porque tienes algo tuyo, no ir a una agencia y que te discriminen porque vives en una invasión… se te hace la vida mucho más fácil, te pueden valorizar mejor como persona, y te quitas el nombre de que eres un invasor, ese apellido que llevas en la cara, es un discrimen, como si fueras un delincuente…”

 

-Luis Calderón (seudónimo), residente de comunidad en el noreste de Puerto Rico

Doña Conchita Cintrón Serrano es la memoria viva del proceso de creación y administración de una cooperativa que se creó a mitad del siglo XX en el Distrito Especial del Caño Martín Peña. En la sección de estudios de caso detallaremos el caso de esta cooperativa de suelo que hoy por hoy está relacionada a ciertas personas que no encuentran evidencia sobre el título de sus casas. Le preguntamos a Doña Conchita, a quien identificamos porque es muy conocida y reconocida y nos autorizó a identificarla, por qué crearon la cooperativa y si el motivo fue garantizar que las participantes tuvieran eventualmente su título, por qué lo consideraba importante:

“Seguro, está seguro ahí uno. Si sacan a uno de ahí le tiene que dar otra casa u otro solar. Vamos a suponer que quieren esto para una agenda. Esta usted seguro y deja a su familia segura. Más por los hijos. Y si viene una quiebra, como es hogar seguro, no le pueden quitar esa casa a uno…Cuando uno tiene hijos lo más que uno piensa es en su familia, en cómo la va a dejar.”

 

-Conchita Cintrón Serrano, residente del Distrito Especial del Caño Martín Peña, ex secretaria de la Cooperativa de Solares

En el caso de personas que forman parte de una comunidad organizada alrededor del tema de la tenencia segura, pueden encontrarse opiniones diversas que aluden muchas veces a otros mecanismos de obtener tenencia segura.

“(El tema de la titularidad) está atado (al titulo individual) porque los políticos de turno nos inculcaron y nos enseñaron… y hay que deconstruir ese pensamiento … es importante el título porque todos quieren dejar un legado y tener escritura representa valor económico, ya sea individual o a través de un derecho de superficie, nos desarrolla sentido pertenencia… en la década de los 80 empezó el clientelismo…pero antes ya había amor por su barrio, sin título, de alguna manera se jugó con eso, nos hacían ver que eso era lo que más importaba…Sí nos ofrece oportunidades porque te permite hacer préstamos, emergencia, situación de necesidad, que no se planifica, hipotecar, ante una pérdida tener para los gastos fúnebres, un carrito…”

 

-Mario Nuñez, residente del Distrito Especial del Caño Martín Peña y líder comunitario del G-8

Ana Lydia Vázquez, a quien identificamos por su nombre verdadero porque así nos dijo que la identificáramos, es residente en el Distrito Especial del Caño Martín Peña pero no en terrenos pertenecientes al Fideicomiso de la Tierra. Tiene 82 años y se crió caminando por el Caño. Podría decirse que su microhistoria es la historia de ocupación en el cuerpo de agua y la reseñaremos en la sección de estudios de caso. Recientemente, Ana Lydia recibió uno de los títulos de propiedad que otorgó el Alcalde de San Juan y que su validez está en duda. No obstamte, Ana Lydia nos dice que nunca le hizo falta el título para garantizar la tenencia de su hogar y respecto al requisito que exigió FEMA de condicionar las ayudas al título de propiedad comentó:

“Yo no creo en eso y digo que eso no debe ser. Porque no todos pueden tener el título de propiedad. Porque ok, el terreno del gobierno, pero aquí no se metió el gobierno a rellenar, fue la gente. Entonces ¡que el gobierno diga que la tierra es del gobierno!. ¿Qué tierra? ¿Qué gobierno yo vi que dijo “vamos a rellenar eso”? Ninguno. Un poco de brea y mal puesta. Por eso es que no voy con los gobiernos, de mí no esperen na’”.

 

Ana Lydia Vázquez, 82 años, residente del Distrito Especial del Caño Martin Peña

Algunas personas, sobre todo adultos mayores, han hecho las paces con su situación. No obstante, corroboramos en algunos casos que éstos están en riesgo de que los puedan desahuciar y no cuentan con hogar seguro.  Este es el caso de un ex recolector de café agregado. Don Evaristo vive en la casa de su ex-patrono que murió.

“Esto es de herederos….Mia no (la casa donde vive). Si me quieren botar… Me cogerán pena y no me botarán. En lo ajeno no se puede armar nadie. En una patá lo botan. El muchacho es buena gente. Me ha dejado aquí. Las hijas querían sacarme de aquí para alquilar la casa y coger los chavos.”

 

-Evaristo Ruiz (seudónimo), área montañosa de Puerto Rico

“Para mi es sumamente importante. Evitaría muchas cosas porque a veces hay mucha ignorancia. La gente se queda ahí y otras personas que son más listos que ellos vienen y se los quitan. Debe ser una reglamentación que toda persona que tenga algo a su nombre deje saber a quién le va a pertenecer.”

 

-Yanitza Gómez, joven del Este de Puerto Rico

 

“Obviamente es importante porque ahora mismo yo puedo tener un expediente de dominio porque llevo muchísimos años ahí, pero cualquiera que esté dispuesto a invertir paga y la pone a su nombre…viene Juan del Pueblo la compra y me dice que me tengo que ir… ¿Y el esfuerzo?, ¿y el dinero?, ¿y los años?… te tienes que ir con una mano a’lante y otra atras… eso no puede ser….cualquier viene y qué derechos tengo, qué te protege”

 

Inés Soto, residente en parcela en el Este de Puerto Rico 

 

“Eso nos da ciertos derechos, si el banco lo acepta, préstamos para mejoras, una cooperativa, mientras tanto no se puede… vender, la gente no quiere vender… es importante para muchas cosas…favorece porque con ese título FEMA brega de otra manera”

 

-Sylvia Lugo, 73 años, residente de finca en la que los residentes de la comunidad compraron lotes del dueño privado en el Oeste de Puerto Rico.

En este caso el contrato de compraventa nunca se ha formalizado en escritura pública: “es que FEMA se opone a todo”, nos dijo, en alusión a que no les permiten segregar el terreno y les exigen seguros.

A esa misma comunidad pertenece Carlos Rivera, de 59 años quien a la pregunta sobre si le parece importante tener título respondió:

“Es importante, cuando FEMA me dio la ayuda, me dijeron que si tenía un título las cosas me cambiaban… yo lo que tengo es una compraventa, como todo el mundo, me dieron ayuda para la planta baja pero no para la parte de arriba… FEMA repartió mal, a unos le dieron 5,000 otros, 14,000 y otros que el huracán le destruyó la casa completa, nada”

 

Carlos Rivera, 59 años, residente de finca en la que los residentes de la comunidad compraron lotes del dueño privado en el Oeste de Puerto Rico.

Juan Tirado es un líder comunitario de 61 años y reside en una comunidad del Oeste de la isla. Tiene el título de propiedad de la residencia donde vive porque la heredó de su abuelo a quien le dieron el título de propiedad luego de 1969. Como líder conoce los problemas de la comunidad y el hecho de que muchos no tienen títulos. Le preguntamos qué piensa sobre el tema de la titularidad en general y nos dijo específicamente que aunque las personas quieren tenerlo es muy difícil:

“El procedimiento… dudas, gastos, no saben donde ir, qué hacer, hay que buscar declaratorias herederos, edictos, herederos perdidos…”.

Sobre la importancia de los títulos de propiedad nos comentó:

“Asumo que sí, que debemos tener los títulos porque de ahí depende el seguro, entiendo que sí, que es algo que una persona debe tener, para sus hijos cuand muera…”

 

-Juan Tirado, 61 años, residente de una comunidad al Oeste de Puerto Rico

Tirado fue uno de los pocos que conocía de otros mecanismos de titularidad, en específico la titularidad colectiva en el Caño Martín Peña:

“Sí, lo del Caño, que llevan más de 20 años luchando, después le quitaron… fui a visitarlo, como parte de las comunidades…si esa gente son titánicos, lucha incansable…la idea está bien…”

 

-Juan Tirado, 61 años, residente de una comunidad al Oeste de Puerto Rico

En una comunidad al Noreste de Puerto Rico conversamos con Delia Ortíz, de 28 años. Delia lleva viviendo en la comunidad desde niña, hace más o menos 20 años. Siempre han vivido en esa comunidad, aunque luego añadió que compró su propio terreno allí de un “invasor” que le compró a su vez al dueño luego de que éste intentara desahuciarlo. Viven alrededor de cinco familias pero el terreno no está inscrito.  Con FEMA tuvieron problemas, pero antes de eso no habían tenido problemas por no tener títulos.

Para Delia y sus vecinos la situación de titularidad ya les parece normal porque han vivido así toda la vida, pero a Delia le gustaría resolver el problema. Tiene mucho interés en tener su título porque en la comunidad casi nadie tiene títulos, precisó. Llevan muchos años en ese proceso. Nos detalló que les “hace falta fondos y que no tienen agua ni electricidad. Les hace falta también información, reitera. También tienen problemas de transportación para llegar las escuelas de sus hijos e hijas.

Iris Zavala es una líder comunitaria de una comunidad en el Noreste de Puerto Rico que fue declarada en el 2001 como comunidad especial. Aunque hubo intentos de darle a la comunidad títulos de propiedad, según nos indicó Iris, las escrituras las hicieron mal, con descripciones y direcciones de la comunidad aledaña y eso provocó que no pudieran inscribirse. Pero no toda la comunidad tiene problemas de título así que le preguntamos cuál entendía que era el criterio para que unos tuvieran y otros no. Iris fue enfática y reiteró como elemento principal el discrimen político partidista:

 “El criterio es que trabajan con el gobierno y (ciertas) empresas”.

Pero también mencionó que a veces para darle título a las familias le tasan la casa, y algunos y no quieren pagar el dinero que el Departamento de la Vivienda pide por reglamento. Reiteró que cuando piden ayuda al gobierno éste no las apoya, ninguna agencia: “aquí no entra agencia… yo tengo que ir a San Juan a legisladores a ver si nos ayudan a la comunidad… Acá no llegan, si no voy y llamo mis contactos como líder” (Señaló que tiene contactos y recibe la solidaridad de otros líderes comunitarios de otros municipios)

Uno de los retos principales en esta comunidad es su perfil pues hay muchas personas con problemas de estatus migratorio.  Iris demuestra empatía e insiste en que hay que ayudarlos. Señaló también que no cuentan con dinero para atender su situación migratoria porque es bien costoso el pago a abogados. Sobre cómo resolver el problema de titularidad señaló:

“El problema se tiene que resolver caso a caso. Han muerto muchas personas y tienen que cambiar los títulos y eso es un gasto de documentos otra vez…Aún la gente que tenía ya murió y tienen que hacer todas las gestiones nuevas…”

 

Iris Zavala, líder comunitaria de comunidad al Noreste de Puerto Rico

También expresó preocupación con el tema de la especulación:

“Hay alquileres y ventas. Deben poner un alto para que se venda luego de 15 años porque si es necesidad… y luego ¿dónde van? al residencial pero cuando no haya, ¿dónde van a vivir?… (también) hay  adolescentes con hijos… se necesita educación y que las agencias le den educación y les den la mano, pero no los están motivando a los jóvenes para que echen pa’lante”

 

Iris Zavala, líder comunitaria de comunidad al Noreste de Puerto Rico

Sobre la importancia de contar con titularidad:

“Es importante porque hay gente que quieren remodelar sus casas y no pueden, tienen que buscar ayuda en el gobierno, tarda mucho porque piden ticket de luz o de agua y no te dan ayuda…”

 

Iris Zavala, líder comunitaria de comunidad al Noreste de Puerto Rico

Por su parte, Laura Vélez, de 41 años, es residente de una comunidad en el noreste de Puerto Rico en la que lleva viviendo 18 años. Nos narró todos los intentos que ha hecho la comunidad a lo largo de todos esos años para conseguir regularizar su tenencia.

Se hicieron muchas reuniones, fuimos a visitar senadores para buscar ayuda para luz y agua, brea. También hemos acudido a través de los años a los alcaldes para las aceras.

Sobre gestiones individuales narra que llegaron a contratar a un agrimensor: “todo el mundo aportaba dinero para el agrimensor y le hacían pagos, a abogados también y a los que hicieran falta para comenzar para luchar por el título. El agrimensor empezó con trámites pero hubo varios problemitas y hace 18 años estamos luchando”.

 

Laura Vélez, 41 años, residente de una comunidad en el noreste de Puerto Rico

Laura también narra que a lo largo de esos dieciocho años la comunidad ha variado, que muchos se han ido de aquí o a los Estados Unidos, por eso dice que antes eran más unidos y efectivos:

“Aquí se vendieron bizcochos, chocolates, ¡hace 18 años!, para pagarle abogados y a quien fuera, el agrimensor hacía ciertos trámites para completar, pero en el plano había diferencias y tenían que volver a medir… ahora se necesita hacer la agrimensura otra vez…”

 

Laura Vélez, 41 años, residente de una comunidad en el noreste de Puerto Rico

 

Sobre la importancia de la titularidad responde:

“Sí, es importante porque ahora mismo no tengo nada seguro… no tengo un papel que me diga, esto es de Laura Vélez… he aplicado a FEMA y me ha dado ayuda pero para cosas interiores, para alquilar vivienda…porque se fueron las planchas de zinc y no puedo vivir ahí con mis hijos…pero lo que necesitaba era tener mi casa segura, tirar cemento… pero como no tengo un papel, una escritura, una evidencia…le he enviado afidávit, cuchocientos papeles, he apelado mas de una vez, pero me han denegado….”

 

Laura Vélez, 41 años, residente de una comunidad en el noreste de Puerto Rico

Laura nos explica que en el caso de su comunidad otorgaron contratos de compraventa por escrito:

“pero el papel no es algo de fiar para ellos como una escritura que tiene unas legalidades que dicen que sí soy dueña….además cuando nos demandaron y compramos el terreno los documentos estaban a nombre de esa corporación no de cada individuo, y si no está a nombre mío y no me dan ayuda…”

 

Vuelve y recalca que tener el título para ella es importante:

“es súper importante porque es un papel que documenta, es mío sí, pero ahora todo es con papel y uno tiene miedo porque aunque lleve muchos años aquí uno tiene miedo de que venga el gobierno o quien sea y porque no tengo documento me saquen… es un sacrificio que hemos hecho, un dinero invertido, y no es para nada malo, es una necesidad que uno tiene, si fuera para otras cosas…pero es una necesidad para vivienda y la vivienda todo el mundo la necesita…”

 

Laura Vélez, 41 años, residente de una comunidad en el noreste de Puerto Rico

A Luz Santiago, residente de otra comunidad al noreste de Puerto Rico en la que un 99% del sector no tiene título, le preguntamos por los intentos que han hecho para tener título de propiedad:

“Es bien cuesta arriba la documentación, buscar documentos, hay que estar bien económicamente para hacerlo, buscar quien mida, es cuesta arriba… mi tía lo ha intentado”

 

Luz Santiago, residente de comunidad en el Noreste de Puerto Rico

Por otro lado, Luz nos explicó que en esa comunidad la situación del título los divide pues hay familias que se oponen a que se otorguen títulos porque reclaman que ya el sector, es decir, la finca grande donde enclava la comunidad, le pertenence a su familia

“alegan que les pertenece… los mayores…el municipio intentó rentarle una parte y ellos se opusieron porque querían vender porque dicen que les pertenece toda la finca… quieren que el Municipio le compre para darle a los demás…pero aquí la gente lleva más de 50 años…ellos dicen que tienen documentos pero no se pudo segregar…”

Agregó:

“Tener un título me hace dueño, nadie puede decir, esto no es tuyo, ahora estamos en el limbo, tienen que irse si alguien dice que es suyo… préstamo, aseguradora, evento, la evidencia da seguridad a cada familia”

Pero también nos explicó que hay personas que están sobreviviendo y

dicen, “como tengo un techo no me importa tener título”…pero el título es importante, para la luz, agua, piden evidencia”

 

Luz Santiago, residente de comunidad en el Noreste de Puerto Rico

Abril Castillo, de 39 años, es una líder comunitaria en una de las comunidades que visitamos del noreste de Puerto Rico. La comunidad fue originalmente ocupada como una “invasión” pero según las entrevistas, eventualmente los ocupantes le compraron el terreno al dueño de la propiedad. No obstante, no cuentan con títulos de propiedad porque no se formalizó el proceso más allá de la compraventa. Cuando le planteamos el tema de la titularidad esta dijo:

“Yo compré a sabiendas que no tenía título”.

 

Abril Castillo, 39 años,  líder comunitaria de una de las comunidades que visitamos al noreste de Puerto Rico

Sin embargo, nos dijo que está reactivando la comunidad para retomar los procesos que iniciaron en el pasado, particularmente porque necesitan los servicios de agua y electricidad:

“no estamos inscritos legalmente. Cada residente compró una bomba, cable de luz, etc. …lo que hacen casi siempre los invasores”.

 

Abril Castillo, 39 años,  líder comunitaria de una de las comunidades que visitamos al noreste de Puerto Rico

La líder le envió un consejo a otras comunidades que tampoco tienen títulos de propiedad:

“No se queden de brazos cruzados, que luchen , es difícil, el camino es largo pero se llega, que pongan a Dios por delante, pero que busquen ayuda, que se asesoren, que tenemos derechos y hay organizaciones que buscan ayudar… y cuando nosotros resolvamos podemos ayudar a otros”

 

Abril Castillo, 39 años,  líder comunitaria de una de las comunidades que visitamos al noreste de Puerto Rico

Ante la pregunta de si se sienten vulnerables dijo que no: “Nos sentimos confiados”. También le hicimos la pregunta de si conocía otras formas de tenencia o mecanismos de titularidad. Nos dijo que no conoce otros proyectos:

“pero fíjate me gustaría conocer…quien sabe si se me haría un camino más corto par a lograr lo que estamos buscando, no me he orientado bien con personas que han logrado esos títulos, pero me están orientando sobre lo posible y lo que no”

 

Abril Castillo, 39 años,  líder comunitaria de una de las comunidades que visitamos al noreste de Puerto Rico

Rafael Soto es un residente de 63 años del área Este central del país y lleva viviendo en la parcela que le pertenecía a sus padres toda la vida. Los papás fallecieron. Él hizo casa al lado de la de los padres con su permiso y tiene una declaración jurada que lo constata.

Cuando le preguntamos su opinión sobre la titularidad respondió:

“La gente de antes no sabían leer ni escribir, usaban las gallinas y con una barra medían…. Si fuera a hacer un préstamo… me dio un infarto y me gustaría dejar eso claro, por mis hijos… quiero dejarles a mis hijos… en esa casa tota mi vida está allí” “esa casa la hice yo solito…

Es importante porque si yo llego a faltar o mi esposa, como pasa en muchas familias, que no vaya a haber peleas, porque el que no hace nada dice “eso es mío”… lo hacen de boca pero para después decir que es dueño, a veces el menos que ha hecho es el que quiere mandar”

 

Rafael Soto, 63 años, residente en una parcela del área Este central del país.

Diana Sánchez, residente de un municipio en el Sur de la isla vive en una casa que construyó su pap y que le donó en vida pero no ha podido hacer la escritura de donación por falta de dinero para pagarle a  una abogada. Aunque no sufrió daños en el Huracán María, el tema de la titularidad le surgió cuando se propuso hacerle unas expansiones al hogar e iba a solicitar un préstamo para hipotecar la casa y no pudo. Diana quiere dejar todo “documento en ley” para sus hijos.Entiende que el titulo de propiedad le da seguridad y a los suyos.

Ahora mismo tu vives en la incertidumbre. Si el gobierno quisiera quedarse con todos esos terrenos y nos lo quisieran tener uno vive con incertidumbre de que me quiten todo con cuanta seguridad he construido.

 

Diana Sánchez, residente de un municipio en el Sur de Puerto Rico

Myrna Pagán es de una comunidad del centro de la isla. Vive allí hace 42 años en una finca que era del padre pero que al fallecer pertenece a los herederos y viven en diferentes casas en la finca pero sin segregación, incluyendo casas de sus cuñados y concuñados. Tuvo complicaciones con la titularidad a partir del Huracán porque no cualificó para ayuda de FEMA:

“FEMA me pide una titularidad del terreno Hice dos apelaciones. La casa sufrió desperfectos. Pero por no tener titulo de propiedad me han denegado todas las ayudas. …Me beneficiaria en muchos aspectos (si consigue formalizar su título)  porque cuando solicito una ayuda creo que no me la denegarían.

Es muy costoso. Ahora mismo una escritura te sale por dos mil o tres mil pesos y ahora yo no tengo los recursos para ir a donde un abogado para que me la haga. Estos procesos requieren mucho. Si una persona amerita una ayuda, que se la den. Anteriormente, nunca sintió la necesidad de tener titulo de propiedad”.

Myrna Pagán es residente de una comunidad del centro de la isla.

Aún así dice que se siente dueña de la casa y que no siente temor de que la vayan a sacar.

Wanda Carrión es también residente de una comunidad en el Centro de Puerto Rico. Es incapacitada y recibe seguro social. Vive en una finca del papá fallecido en la que ella y otros doce hermanos construyeron, pero según nos narró, su padre le cedió el terreno, algo a lo que tenía derecho pues éste tenía permitido construir hasta tres casas en el solar. Los hermanos se niegan al otorgamiento de escrituras públicas. Wanda nos narra que su casa la construyó a través de la Oficina de Comunidades Especiales pero que nunca lograron ponerle electricidad, aunque sí agua. En este contexto nos dice respecto a su problema de falta de título:

“Encuentro que donde se esta fallando es en que no orientan a la persona cuando te entregan una casa de comunidades especiales, ¿Cómo ahora yo le saco los papeles? Si papi te dio la firma de que me estaba cediendo el terreno en vida, ahora qué tienen que ver mis hermanos?

El costo de los abogados es muy alto….No se la manera de hacerlo. No tengo la manera de que alguien me pueda orientar”.

 

Wanda Carrión es también residente de una comunidad en el Centro de Puerto Rico

Lourdes Figueroa es residente de otra comunidad en el centro del país. A pesar de que se siente segura y no considera que está en riesgo alguno nos dijo:

“El título de propiedad, después que tú lo tengas en tus manos, tú estas segura de que tu casa es tuya y que, creo yo, que el Gobierno no se puede meter allí…Yo estoy segura, pero cuando lo tenga, entonces es que estoy mas segura. Imaginate, después de estar tantos años pagando”.

 

Lourdes Figueroa es residente de otra comunidad en el centro de Puerto Rico

(en proceso)

[1] Helen Icken Safa, Familias del arrabal: un estudio sobre desarrollo y desigualdad, 1. ed. (Río Piedras, P.B.: Editorial Universitaria, Universidad de Puerto Rico, 1980), 30.

[2] Safa, 30.

[3] Safa, 31.